Río de sangre turbulento,
que corres por lechos exaustos.
Torrente rojo, caudaloso,
que el tronador bombeo hace fluir, presuroso.
¿Dónde vas revuelto,
quién te agita,
al final del recorrido,
alguien te espera?
¿O acaso, la venenosa hiel del desamor
te ha infectado?
Odiosa y ardiente te hace hervir
y desbordarte, para salirte
de este curso que te hace mal.
Probablemente esa muerte imposible
que es el olvido, vaya a calmar tus aguas.
Aunque... tan sólo el amor podría sanarte.
Ese que mi corazón roto
se obstina en esperar.

